miércoles, 10 de marzo de 2010

Asunto de plural-es y flor-es

Esta sequía definitivamente nos está agobiando, pero hay que reconocer que las cuatro gotas que cayeron hace unos días en Caracas nos regalaron una suerte de primavera seca con una paleta de colores increíble y posiblemente irrepetible por mucho tiempo.
Lo cierto es que tenemos el privilegio de ver muchos árboles haciendo gala de sus matices: los caobos renuevan sus hojas alfombrando las aceras y calles, apamates, bucares, trinitarias entre otros, todos en flor. Los que más han llamado la atención de mis princesas han sido los araguaneyes. Esos increíbles árboles que sustituyen la totalidad de sus hojas para llenarse de racimos de flores amarillas han logrado destacar en el paisaje de colinas caraqueñas.
Sophía siempre pregunta el nombre de las cosas que le llaman la atención en la calle y a veces solicita explicaciones insólitas y hace asociaciones inverosímiles, tiene semanas practicando el nombre de nuestro insigne árbol nacional ya que es fácil enredar la lengua ante vocablo tan particular, supuestamente de los indígenas Caribe. Lo efímero de sus flores es compensado con lo cuantioso en número: todo nuestro recorrido desde la casa hasta su colegio está lleno de árboles que le recuerdan la tarea fonética, ya hoy lo dice perfectamente y ha incursionado en una nueva fase: el plural de 'araguaney'.
Sophi grita todos los días con el mismo asombro: "¡Mami, un araguaney!" (el mismo de ayer y anteayer, claro está) "¿Viste el a-ra-gua-ney, mami? ¡Es mi árbol favorito! ¡De toda la vida!"
En este momento la adoro lo suficiente como para seguir soportando el exceso de decibeles... Le respondo: "Sí mi-amor, son hermosos y muchos", Sophi replica: "¡Ay! Amo los a-gua-ra-neys", debo acotar con mi tono de madre-que-jura-que-está-para-enseñar: "Se dice a-ra-gua-ne-yes". A lo que sigue la respectiva reiteración de la palabra "araguaneyes" en todos los tonos e intensidades durante unos eternos cinco minutos... Silencio...
Este día en particular Lucía estaba de reposo por una amigdalitis, estaba camino al colegio para llevar sólo a Sophi y llevarme a Luci a buscar unos documentos a la oficina.
Sophi me preguntó "Mami, ¿para dónde vas con Luci?", respondí "Al trabajo un momento para buscar unos papeles"...
Sophi me vaciló en medio de una risa: "¿papele-yes?"
La adoré más y más y más... infinitamente.

domingo, 7 de marzo de 2010

"Simónimos" y thesaurus

Estoy bastante convencida que la televisión es un factor determinante en la educación de los niños. Desde el potencial hipnótico que logra que sencillamente no presten atención a lo que dices hasta como influencia su vocabulario, expresiones, etc.
Con Sophi y Lucía ha sido bastante obvio, especialmente con Sophi cuando lanza alguna de sus disertaciones sobre temas insólitos en un increíble y auténtico acento mexicano. Las alertas se disparan cada vez que me pregunta si en el cumpleaños de Fulanito van a comer "pastel" o afirma de manera categórica que a ella le gusta mucho la "banana" o cuando grita de manera proporcional a su emoción cuando ve en el cielo una "cometa".
Lo cierto es que en una intensa compensación para alcanzar el equilibrio es constante la continua enmienda en las conversaciones cada vez que surge alguna de estas palabras, la más reciente fue "mochila" que de alguna manera nos llevó a la definición de "sinónimo", era sencillo mi argumento: "Sophi, las palabras que son diferentes pero que significan lo mismo son sinónimos; mochila y morral, pastel y torta, cometa y papagayo son sinónimos".
Sin ninguna pausa ni espacio para la reflexión, Sophi me pregunta como se dice casa en inglés, a lo que respondo "house". Sophi en seguida afirmó "casa y house son 'simónimos'".
Ella siempre se moverá en un plano más amplio. He asumido que en la vida será ella la que me enseñe a mí.