Sophi es singular en muchas cosas pero su sentido del humor es algo que siempre ha resaltado para los que hemos crecido con ella y suele llamar la atención para quien recién la conoce o mantiene poco contacto.
Con a penas meses, cuando todavía necesitaba sostenerse de la baranda de la cuna para mantenerse en pie, un día estaba del lado alejado de la cuna, de espaldas e ignorando mis insistentes indicaciones de que volteara y viniera conmigo. Luego de varios intentos comprendí lo que estaba pasando: Sophía se aprovechaba del espejo de un juguete que colgaba de su lado para observarme dándome la espalda mientras ignoraba adrede mis llamados... Sophía a los 8 meses ya me vacilaba.
Desde entonces la picardía ha sido uno de sus sellos característicos, el juego, la ruptura de los lugares comunes. Sophi se vacila la vida, se ríe con ella.
Otro ejemplo es el constante juego de palabras con el que aprovecha la sordera de su abuela Yeya, decirle que "busque la media" en lugar de que se siente "en el medio" para generar una suerte de malentendidos en la que termina riéndose a carcajadas es una de las más recientes.
Hace poco está explorando el tema de los chistes, la semana pasada le enseñé un chiste sencillo, gracioso por lo simple, incluso ingenuo: Un pollito levantó un pata, levantó la otra y se cayó. Hace dos días el chiste fue reformulado por Sophi: Un pollito levantó una pata, vino un cocodrilo y se lo comió. La forma cómo lo contó evidenció que fue premeditado, que el nuevo giro fue pensado y que sabía que la gracia estaba en el cambio del final...
Sophi hoy cumple cuatro años y tiene mejor humor que muchas personas contemporáneas conmigo. Maravillosa dicha saber sonreirle a la vida. Tenemos mucho que aprender de esta hermosa personita.