domingo, 6 de marzo de 2011

Luci y los nombres propios

Ya Luci cumplió los tres años y pocas semanas después su maestra me comenta que no se sabe el nombre de su papá.
"¿Cuál es el nombre del papá de Lucía?"
"Roberto", le digo "pero siempre le decimos Gordo"
"Es que Luci, cada vez que le preguntamos el nombre de su papá nos dice 'Gordo celular'"
Claro, el manos libre de mi carro suele repetir el comando de voz acompañado del teléfono predeterminado que va a marcar. En el caso de las llamadas a Roberto el comando es Gordo y el número predeterminado es el celular.

Lucía, siempre optimista

Mis princesas son un letargo al despertar, por lo general tenemos que exprimir las pijamas sacando algo de ánimo para los primeros pasos del día.
Todas las mañanas nuestra rutina es levantarnos, ir al baño juntas, cepillarse los dientes y lavarse la cara. Nunca faltan las muecas en el espejo y los ejercicios de ánimo: cara de brava, cara de asustada, cara de princesa, cara de feliz...
Siempre, antes de bajarse del escalón, con la cara húmeda después de lavarse el sueño declaramos, citando a Serrat "Hoy va a ser un gran día".
Mi princesita menor tiene sus salidas en los momentos más inesperados.
La otra noche llegamos a casa muy agitadas y llenas de parque, sudor y todavía mucho entusiasmo. Para calmar un poco el asunto fuimos al baño a lavarnos las manos y la cara, hicimos muecas y, como un deja vu declaré: "Hoy va a ser un gran día" a lo que Luci me replicó: "Hoy va a ser una gran noche, mamá".

Sophi y la propiedad distributiva

Estoy convencida que la nueva generación 2.0 (es decir, del 2000 pa'cá), ya tiene incorporado en su ADN el "tope de línea" en cuanto a los elementos sociales...
Hace un tiempo comenté la claridad que tiene Sophía sobre género y derechos de los niños. Lo más reciente ha sido su genuina preocupación por los demás...
No hace mucho, saliendo de la guardería, íbamos camino a casa de mi tía para visitarla, Sophi llevaba un paquete de Pepitos que ya estaba por terminar, cuando supo para donde íbamos comentó: "Voy a darle un pepito a Tata, uno para Erika y uno para Onilda" y le agregué: "También está tía Mari". Sophi, preocupada dijo que sólo tenía tres pepitos para cuatro personas.
Pocos minutos más tarde, Sophi gritó satisfecha de haber encontrado una solución al dilema: "¡Ya sé! ¡Los partiré en dos! Así alcanzará para todos"