lunes, 31 de octubre de 2011

¡Mientras exista la magia!

Sophi:
Mami ¿Los unicornios son de verdad?
Yo:
Son de fantasía, cariño.
Sophi:
¿Y los que tienen alas, cómo se llaman?
Yo:
Pegasos
Sophi:
Ajá, eso. ¿Son de verdad?
Yo:
También son de fantasía
Sophi:
Entonces San Nicolás y el Ratón Pérez ¿existen?
Yo:
Eeehhhhh... (Gulp!)
Sophi:
¡Claro que existen! ¡Mientras exista la magia! ¿Verdad mamá? ¡Como las hadas!
Yo:
Sí, mi vida... ¡Mientras exista la magia!

martes, 4 de octubre de 2011

Ideas geniales


Mis princesas siempre se han caracterizado por no amilanarse ante los problemas. Según el diccionario, un problema es una cuestión que se intenta aclarar o resolver. Para ellas, simplemente no es un asunto de intentos, los problemas ya vienen resueltos.

Problema 1.- Clima predominantemente lluvioso

A mediados de septiembre el clima caraqueño fue tormentoso. Muchos días grises, nubes densas, oscuras. No podía faltar que Lucía tuviera un comentario al respecto; un día, camino a casa me dice desde el asiento de atrás:

Luci: Mami, tengo una idea

Yo: ¿Sí? ¿Qué será?

Luci: Es una muy buena idea para que se vayan las nubes grises.

Yo: ¿En serio? ¿Cómo vas a hacer para que se vayan las nubes grises?

Luci: Con los bomberos.

Yo: ¡¿Cómo?! ¿Con los bomberos? ¿Cómo es eso?

Luci: Claro. Ellos pueden secar las nubes con una secadora grandotota en su escalera. Y así se van las nubes grises.

Yo: Sería genial que pudieran hacerlo. Es una muy buena idea, Luci.

Problema 2.- El robo de vehículos

Por supuesto que Sophi no se queda atrás en cuanto a inventiva y a creatividad. Hace unos días me contaba que a la tía Mari, “unos locos” le habían quitado el carro y después se lo devolvieron (efectivamente le robaron el carro y luego lo ubicaron gracias al GPS). Sophi me decía que ella tenía una gran idea para que no le volvieran a quitar su carro:

Sophi: ¡Un imán grandotote!

Yo: ¿En serio Sophi? ¿Un imán?

Sophi: Claro. El imán grandotote se pega al carro.

Yo: Ajá, y se va con el carro también.

Sophi: Nooooooo. Porque vamos a agarrar el imán con algo MUY pegajoso.

Yo: Excelente idea, mi amor.

Seguiremos informando en lo que tengamos listos los prototipos.

martes, 20 de septiembre de 2011

Mutis por el foro


A medida que avanza la primera semana de clases, mis chiquitas y yo vamos ajustando horarios y rutina para asegurar llegar al cole sin ajetreos y tranquilas. Tan bien lo hicimos hoy que llegamos antes de que abrieran los salones, me pareció que podríamos esperar comiendo el desayuno en alguno de los bancos del patio, bajo el hermosísimo samán que lo custodia.

Mientras Sophi reflexionaba sobre la necesidad de traer al colegio sus lentes de sol porque estaba encandilada, Luci dejaba a disposición de las hormigas su sándwich mientras se iba a jugar con una pelota olvidada en el patio “con los pies para no ensuciarme las manos”.

Cuando por fin desistí de la idea del desayuno y asumí que era mejor que lo hicieran en el salón junto con sus compañeros, nos fuimos al parquecito de preescolar a que Lucía tomara el agua que desde hacía tres largos y eternos minutos me estaba pidiendo.

Por supuesto que la deshidratación de la peque no era tal, la novedad de ese singular aparato que suelta agua hacia arriba era la atracción. De esta manera me encontré explicando: “Con una mano aprietas el botón, te acercas con cuidado, sin pegar la boca, y con la otra mano sujetas tu cabello para que no se moje” ¡Qué va! Eso le quitaba diversión al asunto, había que apretar los botones, mojarse hasta las orejas y seguir contemplativa esa mini fuente interminable de agua.

“Luci, no malgastes el agua, por favor” dije maternal y ecológicamente.

A lo que con una dulzura indescriptible, una leve inclinación de la cabeza y el agua chorreando por la barbilla me dijo “Mamá, ¿por qué no te has ido?”

Mutis por el foro…

lunes, 19 de septiembre de 2011

Nuevo cole... 1er día de clases

Comienza el nuevo año escolar y mis hijas lo hacen en un nuevo colegio. Nueva metodología de enseñanza, un ambiente menos alienado y con la maravillosa oportunidad de crecer con sus compañeros y estudiar toda su infancia y adolescencia ahí. Muchas expectativas.
Luego de varias semanas de preparativos, compras de útiles, uniformes, forrar cuadernos, cajas, identificar objetos y vestimenta minuciosamente; por fin, llega el lunes. Con las lagañas todavía pegadas a los ojos nos levantamos una a una tratando de comenzar la nueva rutina. Ahí vamos.

Por fin llegamos y caigo en cuenta que no se trata de dejarlas en la puerta del colegio nada más. En la maleta llevo dos bolsas, cada una del tamaño de mis hijas, dos colchonetas dobladas, dos morrales y dos loncheras. En el asiento de atrás van dos niñas, cada una con iniciativa propia. Lo cierto es que decido dejar el carro en el estacionamiento pago que está al cruzar la calle y al bajarnos del carro comienzo a organizarme para poder, con mis dos brazos llevar las dos bolsas y dos colchonetas dejando las manos libres para llevar a las dos niñas con sus dos morrales y dos loncheras…

Por supuesto que las niñas están concentradas en comprender la última indicación recibida: “Quédense ahí y no se muevan que estamos en un estacionamiento y no todas las personas con carro andan pendiente de los niños”. En eso pasa el encargado del estacionamiento, a quien Sophía saluda sin mayor inconveniente (era de esperarse).

Sophi: “¡Buenos días, señor! Hoy es mi primer día de clases en mi colegio nuevo”.

[No podían faltar los detalles, claro.]

A lo que enseguida agrega y cito textualmente: “Señor, usted sería tan amable de ayudar a mi madre con las bolsas, por favor”.

[PLOP] = [Esa fui yo, claro]

El amable señor y yo intercambiamos miradas y nuevamente vemos a Sophía. El señor sólo dijo: “¿Cómo no?” Y en seguida me alivió de las bolsas y nos acompañó poco más de 50 m hasta la entrada del colegio.

En algún lugar de Caracas hay un empleado de un estacionamiento contándole a su familia de la persuasiva niña de cuatro años que lo dejó sin alternativas y le consiguió ayuda a su mamá sin mayor inconveniente.

El corolario de este día fue Luci, por supuesto; su maestra me cuenta que en la tarde cuando se organizaron para la siesta, ella afirmó que no iba a dormir porque no tenía sueño y decidió sentarse en su colchoneta a esperar. Cuando se dio cuenta que todos sus compañeritos se habían dormido le dijo a la maestra “Está bien, voy a tener que dormir, pero sólo un poquito” y a penas puso la cabeza en la almohada cayó rendida.

domingo, 6 de marzo de 2011

Luci y los nombres propios

Ya Luci cumplió los tres años y pocas semanas después su maestra me comenta que no se sabe el nombre de su papá.
"¿Cuál es el nombre del papá de Lucía?"
"Roberto", le digo "pero siempre le decimos Gordo"
"Es que Luci, cada vez que le preguntamos el nombre de su papá nos dice 'Gordo celular'"
Claro, el manos libre de mi carro suele repetir el comando de voz acompañado del teléfono predeterminado que va a marcar. En el caso de las llamadas a Roberto el comando es Gordo y el número predeterminado es el celular.

Lucía, siempre optimista

Mis princesas son un letargo al despertar, por lo general tenemos que exprimir las pijamas sacando algo de ánimo para los primeros pasos del día.
Todas las mañanas nuestra rutina es levantarnos, ir al baño juntas, cepillarse los dientes y lavarse la cara. Nunca faltan las muecas en el espejo y los ejercicios de ánimo: cara de brava, cara de asustada, cara de princesa, cara de feliz...
Siempre, antes de bajarse del escalón, con la cara húmeda después de lavarse el sueño declaramos, citando a Serrat "Hoy va a ser un gran día".
Mi princesita menor tiene sus salidas en los momentos más inesperados.
La otra noche llegamos a casa muy agitadas y llenas de parque, sudor y todavía mucho entusiasmo. Para calmar un poco el asunto fuimos al baño a lavarnos las manos y la cara, hicimos muecas y, como un deja vu declaré: "Hoy va a ser un gran día" a lo que Luci me replicó: "Hoy va a ser una gran noche, mamá".

Sophi y la propiedad distributiva

Estoy convencida que la nueva generación 2.0 (es decir, del 2000 pa'cá), ya tiene incorporado en su ADN el "tope de línea" en cuanto a los elementos sociales...
Hace un tiempo comenté la claridad que tiene Sophía sobre género y derechos de los niños. Lo más reciente ha sido su genuina preocupación por los demás...
No hace mucho, saliendo de la guardería, íbamos camino a casa de mi tía para visitarla, Sophi llevaba un paquete de Pepitos que ya estaba por terminar, cuando supo para donde íbamos comentó: "Voy a darle un pepito a Tata, uno para Erika y uno para Onilda" y le agregué: "También está tía Mari". Sophi, preocupada dijo que sólo tenía tres pepitos para cuatro personas.
Pocos minutos más tarde, Sophi gritó satisfecha de haber encontrado una solución al dilema: "¡Ya sé! ¡Los partiré en dos! Así alcanzará para todos"