A Luci le gusta la pasta de dientes. En lugar de cepillarse, chupa el cepillo como si fuera un chupi-chupi. Tórpemente hace los movimientos repetitivos que se supone protegerán sus dientes de las bacterias y esos bichos malos que las propagandas de salud bucal nos presentan. Como sea, ella a penas mueve el cepillo, lo muerde, hace muecas. Algunas veces zurda otras, diestra.
Luci se distrae imitándome (es la única manera en que logro hace que al menos barra un poco la dentina). Me observa en el inmenso espejo del baño con sus increíbles ojos y prolonga ese momento tan nuestro. Hoy, mientras movía con una mano el cepillo en su boca, la otra la colocaba en la cadera como un asa de una jarra, gesto muy mío por la forma como coloca la mano.
En ese espejo hay una catira que está atenta a cada gesto, cada tono...
A veces el peso de "ser el ejemplo" es abrumador. Hoy, fue maravilloso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario